A LA ATENCION DEL SR. ACADEMICO DE LA RAE, D.Arturo Pérez R. y Gutiérrez
Estimado Sr Pérez:
me atrevo a molestarle cual almagre anónimo que soy pese no tener el gusto de contarme entre sus amigos por el siguiente nimio motivo.
Primero porque mi psiquiatra está en Tegucigalpa tocándose el nardo y la farmacia de guardia está cerrada y no me quedan esas pastillitas azules que tanto bien me hacen.
En definitiva, le voy a montar la pajarraca a Vd., audaz plumilla aladroque , para contarle que esta mañana, estaba en uno de esos centros comerciales imbuido de ése espíritu consumista propio de las fechas natividales cuando, hastiado de gastar maravedíes en cosas baladíes que no necesito realmente y hallándome pues de una malahostia increíble después de comprar un perfume carísimo para la ucraniana que me limpìa el glande, tres pares de vestidos que nunca usaré, pues mi barriga cervecera hace que todo pantalón me estalle en mil pedazos y , al final, me he entretenido unos segundos en releer su libro sobre mercenarios y honestos escribientes y me he empezado a descojonar con tal impetu , que he decidio comprármelo.Pero justo cuando me lo iba a echar a mi bolso fucsia , ha venido otro tipo con trenka y gafas a lo Jonh Lennon a decirme que él también lo quería ( el libro, no a vuesa mercéd). Total, que la final me he tenido que sacar "el calentador" que todo caballero legía lleva dentro y , sin ánimus necandi, le he convencido al julay de que yo había visto su libro primero.
Estos accesos de cólera nos ocurren a los que hemos portado chapiri y fusco y nos hemos dejado el trasero haciéndo el trabajo sucio para que luego soplagaitas como la Niña Estropicio se pongan las medallitas correspondientes. Por cierto, recuerdos del teniente Don Arturo Muñoz Castellanos.
Muy atentamete le saluda,
Un escritor aficionado